¿Lucha de poder, agresión pasiva o simplemente falta de fuerza de voluntad?
Como madre no hay nada más difícil que ver que tu hija tiene sobrepeso, escuchar como se queja, se angustia y sufre por su aspecto y sin embargo no hace nada por solucionar su problema.
En lugar de poder sentir empatía y brindarle todo el apoyo y cariño que tanto necesita, el problema del peso se convierte en un frente de batalla, una lucha de poder que aleja, lastima y condena la relación tan valiosa de madre e hija, llenándola de frustraciones y reproches.
Como mamá siempre puedes ver lo increíble que es tu hija, lo talentosa que puede ser, conoces sus habilidades y todas sus fortalezas. ¿Quién más que la propia madre desea ver que su hija esté contenta y luzca bella, esbelta y tan linda como las otras muchachas que ve a su alrededor?
Por experiencia personal, no hay nadie que sufra más por el sobrepeso que uno mismo, la persona que se ve todos días frente al espejo. Uno mismo es quien se tiene que pelear con la ropa, con la báscula y tiene que buscar la manera de esconder esos kilos que sobran, estorban y sobretodo incomodan.
Muchos creen que las hijas que están “gorditas” lo son por molestar a su mamá. Lo cierto es que las que más sufren y se lastiman son a ellas mismas. Pueden pelear con la madre, decir mil palabras que en si no valen de nada, pero es una la que tiene que vivir consigo misma. Es la hija la que siente el rechazo, la incomodidad y el sufrimiento que no se quita ni con la satisfacción de fastidiar a la mujer que más cerca y que realmente aspira lo mejor para su propia hija.
La madre, en lugar de pelear o de recordarle diariamente a su hija el problema, sería mejor si le ofreciera su apoyo incondicional, recordara las múltiples cualidades de su hija, reforzara el cariño y si pudiera comunicarle las verdaderas aspiraciones que como mamá realmente siente por su hija.
El amor de madre nunca debe ser condicional y mucho menos debe depender del peso. La función de una madre es nutrir, entender, guiar y ser un buen ejemplo para su hija. La guerra por el peso es una lucha perdida que no tiene valor ya que más que ayudar crea tensión y pena.
Si no se da un clima de cooperación y apoyo es mejor darle espacio a su hija y tratar de entender cuál es el verdadero problema ya que el peso puede ser el resultado de razones ocultas que no pueden aflorar.
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me interesatia saber mejor de este tema .