Mi hija está gorda y no quiere o no puede bajar de peso

by Becky Krinsky on December 25, 2009

¿Lucha de poder, agresión pasiva o simplemente falta de fuerza de voluntad?

Como madre  no hay nada más difícil que  ver que tu hija tiene sobrepeso, escuchar como  se queja, se angustia y sufre por  su aspecto y sin embargo no hace nada por solucionar su problema.

En lugar de poder sentir empatía y  brindarle todo el apoyo y cariño que tanto necesita, el  problema del peso se convierte en un frente de batalla, una lucha de poder  que aleja, lastima y condena la relación tan valiosa de madre e hija, llenándola de frustraciones y reproches.

Como mamá siempre puedes ver lo increíble que es tu hija, lo talentosa que puede ser, conoces sus habilidades y todas sus fortalezas. ¿Quién más que la propia madre desea  ver que su hija esté contenta y luzca bella, esbelta y tan linda como las otras muchachas que ve a su alrededor?

Por experiencia personal, no hay nadie que sufra más por el sobrepeso que uno mismo, la persona que se ve todos  días frente al espejo.  Uno mismo es quien se tiene que pelear con la ropa, con la báscula y tiene que buscar la manera de esconder  esos kilos que sobran, estorban y sobretodo incomodan.

Muchos creen que las hijas que están “gorditas” lo son por  molestar a su mamá.  Lo cierto es que las que  más sufren y se lastiman son a ellas mismas. Pueden pelear con la madre, decir mil palabras que en si no valen de nada,  pero es una la que tiene que vivir consigo misma. Es la hija la que siente el rechazo, la incomodidad y el sufrimiento que no se quita ni con la satisfacción de fastidiar a la mujer que más cerca y que realmente aspira lo mejor para su propia hija.

La madre, en lugar de pelear o de recordarle diariamente a su hija el problema, sería mejor si le ofreciera su apoyo incondicional, recordara las múltiples cualidades de su hija, reforzara el cariño y  si pudiera comunicarle  las verdaderas aspiraciones que como mamá realmente siente por su hija.

El amor de madre nunca debe ser condicional y mucho menos debe depender del peso. La función de una madre es nutrir, entender, guiar y ser un buen ejemplo para su hija. La guerra por el peso es una lucha perdida que no tiene valor ya que más que ayudar crea tensión y pena.

Si no se da un clima de cooperación y apoyo es mejor darle espacio a su hija y tratar de entender cuál es el verdadero problema ya que el peso puede ser el resultado de razones ocultas que no pueden aflorar.

{ 1 comment… read it below or add one }

Isabel January 26, 2010 at 1:41 am

me interesatia saber mejor de este tema .

Leave a Comment

Previous post: No es por falta de amor que las relaciones se rompen

Next post: ¿Cómo se mide el éxito?